En el vasto universo de la guitarra clásica, pocos nombres resuenan con la profundidad y el misterio que envuelven a Agustín Pío Barrios Ferreira. Nacido el 5 de mayo de 1885 en San Juan Bautista, en el Departamento de Misiones del Paraguay, este artista excepcional trascendió las fronteras de su tiempo para convertirse en una de las figuras más luminosas del repertorio guitarrístico universal.
Conocido en los escenarios del mundo bajo el seudónimo de Nitsuga Mangoré, Barrios fue presentado en su apogeo como «el paraguayo de las cuerdas mágicas» y el «mago de la guitarra». No eran títulos de cortesía: su virtuosismo y la originalidad de su obra —que fusiona con maestría las técnicas de la tradición europea con los motivos más profundos del folclore latinoamericano— le ganaron un lugar permanente en la historia de la música.
Inicios musicales del maestro Mangoré
La música llegó temprano a su vida. Desde los ocho años participó en la Orquesta Barrios, conjunto familiar donde aprendió violín, flauta y arpa. Pero fue la guitarra la que elegiría como voz propia. A los trece años, tras una actuación que dejó a los presentes sin palabras, Gustavo Sosa Escalada lo incorporó como discípulo en el Ateneo Paraguayo, donde estudió a los grandes maestros del instrumento: Tárrega, Sor, Aguado, Arcas. Más tarde se trasladaría a Asunción, donde amplió su formación intelectual con materias como matemáticas, periodismo y literatura. En Barrios, el arte y el pensamiento siempre caminaron juntos.
Mangoré y su tiempo
Hablar de Barrios Mangoré es hablar de algo más que un virtuoso: es hablar de un intérprete de su tiempo y de su colectividad.
Su música supo captar y dar forma a las tensiones, las alegrías y las angustias del alma paraguaya. Sus giras por América Latina y Europa dejaron una huella indeleble en quienes tuvieron la fortuna de escucharlo. En más de un caso, su sola presencia bastó para cambiar vidas: el célebre compositor venezolano Antonio Lauro decidió dedicarse a la guitarra después de presenciar una actuación suya.
Entre sus obras más destacadas figuran La Catedral (1921), Julia Florida (1938), Choro de Saudade (1929) y Una Limosna por Amor de Dios (1944), pieza que compuso el mismo año de su muerte y que muchos consideran su testamento musical.
Barrios falleció el 7 de agosto de 1944 en San Salvador, con apenas cincuenta y nueve años. Pero su música, lejos de apagarse con él, no ha dejado de crecer. Hoy los mejores intérpretes del mundo continúan tocando sus obras con devoción, causando en el público ese mismo éxtasis que él despertó en vida. Precursor, profeta, hechicero de la guitarra: Mangoré es, en el universo de la música, la voz más honda del alma paraguaya.
La Catedral I de Mangoré interpretado por el reconocido guitarrista clásico chileno, Alexis Vallejos.
(Un recorrido por la obra del maestro paraguayo en la interpretación de connotados/as interpretes de la guitarra a nivel mundial)
(Gran documental del maestro Mangoré)
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Los y las invitamos a conocer la gran obra de este gran compositor paraguayo, Agustín Pío Barrios Ferreira, Mangoré.
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