En esta edición tenemos el honor de recibir a un invitado muy especial, alguien que no solo destaca por su trabajo y su investigación, sino también por los lazos de fraternidad y amistad que nos unen desde hace años.
Me refiero a nuestro querido hermano y amigo Raúl Renowitsky Comas, quien recibió el Grado 33°, Soberano Gran Inspector General de la Orden, del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, del Supremo Consejo Central Colombiano.
Fue durante algunos años miembro del S∴C∴C∴C∴, y fue también uno de los hermanos que colaboraron con la primera edición de Adoniram hace más de ocho años. Con él hemos mantenido una hermosa y constante fraterna amistad, fundada en el respeto, el diálogo y el cariño mutuo.
Hoy nos reúne un motivo muy especial: la presentación de su obra más reciente, titulada “El mito templario y los orígenes de la Masonería”, un libro que nos invita a Adoniram / Volumen VII, Número 1 79 mirar la historia con otros ojos, a cuestionar versiones oficiales y a acercarnos, con mente abierta, a uno de los temas más fascinantes y enigmáticos de la tradición.
Raúl no solo es un investigador apasionado, sino también un buscador incansable de conocimiento, un hermano con el que es un gusto conversar y aprender.
Sin más preámbulos, I∴P∴H∴ Raúl, hablemos de su libro, y mi primera pregunta es: ¿Qué lo motivó a abordar el tema del mito templario en relación con la Masonería?
Ante todo, permítanme expresar mi agradecimiento al I∴P∴H∴, Jorge Riveros Santos, director de Adoniram, Revista Digital del Supremo Consejo Central Colombiano, así como a su Comité Editorial, por su generosidad al abrirme este espacio en esta Edición.
En mi doble condición, la de masón, por un lado, y por otro la de Caballero Oficial Templario de la Ordo Supremus Militaris Templi Hierosolymitani Universalis – Priorato General de la República de Colombia (OSMTHU – PGRC), he tenido la oportunidad de estudiar, durante algo más de un cuarto de siglo, la historia y la esencia de ambas instituciones.
Consciente de ello, consideré pertinente, como masón, ahondar en el tema y presentar al público una versión ajustada a la verdad histórica, sobre la real relación entre la orden de los caballeros templarios y la masonería. De esa investigación nacieron los dos primeros capítulos del libro.

En su investigación, ¿Cómo define el concepto de “mito templario”?
Partiendo de que un mito no tiene una base histórica real ni se sitúa en un punto geográfico o temporal concreto, amén de que sus protagonistas suelen ser personajes sobrenaturales, mientras que por el contrario la leyenda se fundamenta en un acontecimiento histórico que termina adornado y magnificado con argumentos fantásticos, el caso que nos ocupa encaja más en la categoría de leyenda que de mito.
No obstante, el término mito ha llegado a entenderse, coloquialmente, como sinónimo de una creencia que, aunque extendida, está alejada de la realidad. Y es en esta acepción que, juntamente con la Editorial Kier, hemos escogido el título definitivo de la obra, a cambio del primer título propuesto, que fue “Masonería, una visión histórica objetiva”.
¿Cuáles fueron las principales fuentes históricas o documentales que utilizó para desmontar la supuesta filiación entre Templarios y Masones?
En realidad, es una larga lista y en el libro se relacionan todas y cada una de tales fuentes; de hecho, el registro de referencias supera con creces el centenar de recursos bibliográficos. Debo precisar que la obra está integrada por cinco capítulos, todos los cuales son de naturaleza histórica y, para ello, como podrá imaginar, debí realizar infinidad de consultas. Ahora, para responder concretamente la pregunta sobre las principales fuentes a partir de las cuales desarrollo lo relativo a la realidad de la relación entre la orden de los caballeros templarios y la masonería, puedo hablarle de dos principales bloques de contenido y de información, por denominarlos de alguna manera:
a) las actas de la Quatuor Coronati Lodge No. 2076, adscrita a la Gran Logia Unida de Inglaterra, fundada en 1886 y considerada la más antigua logia de investigación masónica a nivel mundial, entidad conocida y respetada por la seriedad de sus escritos historiográficos, siendo esta una fuente que representa la visión de la masonería autodenominada regular; y
b) los libros y escritos emanados de diferentes órganos y autoridades del Gran Oriente de Francia o relacionados con esta organización, ya que es el principal referente mundial de la corriente masónica liberal, a la que estamos adscritos. Tuve como tercer abrevadero intelectual, los textos de muchos historiadores, entre los cuales están los franceses Alain Demurger y Michel Lamy, el británico David Stevenson y la norteamericana Lisa Kahler, para citar solo unos pocos de aquellos que no encajan en las dos primeras grandes categorías de las que le hablo. Esto en lo relativo al asunto específico de la pregunta.
¿Por qué cree que el mito templario ha tenido tanta fuerza dentro de ciertos sectores de la Masonería moderna?
Es un aspecto interesante de la psicología humana el que toca. El psicólogo turco Osman Güneş dice que la mitología es producto del esfuerzo humano por percibir, explicar y comprender el universo y el mundo. O sea que el ser humano recurre al mito para resolver algunos de sus anhelos y conflictos más íntimos. En el libro, explico cómo en un momento dado del siglo XVIII, un caballero escocés afincado en suelo francés creyó percibir que la masonería pasaba por una especie de letargo y que, adicionalmente, necesitaba atraer una membresía más ilustrada, o quizá más cortesana; se ideó entonces un relato en el que proponía que las primeras logias habían sido creadas en suelo europeo por caballeros que regresaban de las últimas Cruzadas. A partir de ahí, una parte de la masonería comenzó a trabajar en una estructura que evoca, hasta cierto punto, el espíritu caballeresco, algo que se continúa practicando aún en nuestros días.
Eso, indudablemente, a muchos de nuestros integrantes los entusiasma, a pesar de que se nos aclara, una y otra vez, que la narrativa masónica está fundamentada en alegorías cuyo único propósito es la formación moral del ser humano. Pero es una realidad que todo lo que encarne misterio ejerce una atracción casi hipnótica sobre el observador.
¿Hay alguna diferencia esencial entre el espíritu templario y el espíritu masónico según su criterio?
Desde luego se me ocurren algunas grandes diferencias. Y no hablemos de lo obvio o sea de que una organización era un cuerpo de guerreros y la otra un gremio de constructores, con todo lo que esas consideraciones implican. Hablemos de que mientras la orden del Temple estaba estructurada sobre una férrea doctrina de tipo monacal que al principio fue la de Agustín de Hipona y posteriormente la del Císter, la masonería tuvo desde siempre un carácter netamente laico, con normas centradas principalmente en la seguridad y el bienestar de los artesanos y de sus familias, incluyendo desde luego un marco de comportamiento tanto hacia el interior como hacia el exterior del gremio. Otra gran diferencia pudiera ser que la orden del Temple, como toda organización de esencia monacal, ocupaba gran parte de su tiempo en la preparación de sus miembros para alcanzar la gloria en una vida más allá de la muerte.
La masonería, en cambio, se centró desde siempre en el ser humano, ayudándolo a desarrollar competencias y principios para ser un mejor ciudadano en medio de su cotidianidad terrenal.
En términos modernos, considero que la orden del Temple estaría hoy ubicada en el extremo más conservador del espectro social, apoyada en el poder y la fuerza, mientras que la masonería, por el contrario, se sitúa en el campo del librepensamiento, ajena a todo dogma y apoyada en los clásicos principios de libertad, igualdad y fraternidad. Todo un abismo conceptual de por medio.
¿Cree que la persistencia del mito templario revela una necesidad espiritual de la Masonería que su historia por sí sola no puede colmar?
Interesante punto y desde ya me disculpo si me extiendo un poco en él, pero lo considero de la mayor trascendencia. Hace algunos días nuestro dilecto común amigo y Hermano masón, I∴P∴H∴ Iván Herrera Michel, refiriéndose precisamente a mi libro, decía que concebía esta obra como un mapa claro y sin fantasías sobre el camino que hemos recorrido desde los gremios medievales hasta nuestros días. Y lo hacía porque ambos coincidimos en que la masonería es una institución pragmática, fundamentada en la lógica y en la razón. Es innegable que muchos de nuestros miembros pertenecen o han pertenecido a escuelas de crecimiento tales como la Orden de la Rosa Cruz, la de los Constructores del Adytum o Santuario Interior (BOTA), el Movimiento Gnóstico Moderno de Samael Aun Weor, etc., y que lo hacen, en libre ejercicio de sus derechos fundamentales, buscando una armonización espiritual. La masonería, a diferencia de esas escuelas, respetables todas, se ocupa exclusivamente de los asuntos humanísticos y sociales del ser humano, dejando que cualquier aspecto metafísico se resuelva en el ámbito privado del individuo.
No somos una religión ni una secta, no pretendemos rivalizar con ninguna profesión de fe, ni afirmarla ni negarla. Hace ya muchos años, cuando ingresé a la masonería, me encontré frente a un falso dilema, tal como lamentablemente les sigue ocurriendo a tantos nuevos miembros: escoger, para mi carrera masónica, entre el camino de una racionalidad furibunda o el de una espiritualidad obcecada. Desde el mismo instante en que se me planteó tal disyuntiva me negué a aceptar que una orden de librepensadores pretendiera encasillarme en alguna de esas categorías, razón por la cual comencé a indagar por una “tercera vía”, término muy de moda en la política de entonces.
Para mi fortuna, me topé con el escritor masónico norteamericano W. Kirk MacNulty quien, apartándose de tales extremos, sostiene que la masonería, como escuela de formación humana, trabaja a nivel de la psique, con el objetivo de influenciar positivamente el comportamiento del ser humano en temas tan simples como hacerlo más reflexivo y menos reactivo ante las circunstancias de la vida. Y a partir de ese momento adopté esa vía como guía para mi crecimiento, dando fe de que me ha servido en la interminable tarea de ser cada día al menos un poco mejor que lo que fui el día anterior. De manera que, respondiendo a su pregunta, es posible que la permanencia del mito templario en el imaginario responda a ciertas necesidades espirituales de algunos masones, pero yo preferiría pensar más bien que los ideales caballerescos deben servirnos para transitar el concepto aristotélico de la ética de la virtud, ayudándonos a desarrollar un carácter moral y honorable, dejando como dije, lo metafísico a nivel de un asunto privado que debe ser zanjado en el fuero interno de cada individuo, sin proselitismos de ningún tipo.
Desde una perspectiva simbólica, ¿Cree que el mito templario o los ideales caballerescos podrían reinterpretarse en clave masónica, más allá de lo histórico?
Los ideales caballarescos, que de hecho son analizados en un momento preciso de la escala masónica, nos sirven de fundamento para ahondar en principios y valores de la sociedad contemporánea, tales como la prevalencia de los Derechos Humanos, algo sobre lo que trato brevemente en el libro, la ponderación que debe caracterizar a todo líder, la responsabilidad social que tenemos todos, la necesaria búsqueda de la verdad y la justicia, la importancia de reconocer y respetar la dignidad humana, etc., de manera que la respuesta es si, los ideales caballerescos tienen una interpretación muy precisa en clave masónica.

¿Qué papel tuvieron realmente los gremios de constructores medievales en el surgimiento de la Masonería especulativa del siglo XVIII?
Está demostrado que lo que hoy conocemos como masonería comenzó a estructurarse al interior de los gremios medievales de los artesanos de la construcción. Era, por entonces, una masonería gremial, a la que denominamos operativa. Como toda organización humana, fue evolucionando con el tiempo, experimentando sucesivos cambios que moldearon en sus integrantes una nueva visión del universo y una nueva concepción sobre el papel del hombre dentro del mismo; eventualmente y como parte de aquella permanente evolución, las logias finalmente aceptaron entre sus miembros a personas que no eran artesanos de la piedra, sino que se desempeñaban en otras ramas del saber humano, como las matemáticas, la astronomía, la medicina, la armería, etc.; y de esa manera, en su largo proceso evolutivo, fue cambiando el carácter de aquellos grupos masónicos gremiales, nutriéndose de otras luces de la inteligencia, hasta dar paso a lo que hoy en día denominamos masonería especulativa. Este fue un lento y largo proceso que, si bien se consolidó en el siglo XVIII, había venido desarrollándose desde mucho antes, y así lo documento, paso a paso, en la obra.
¿Qué peligros o malentendidos surgen cuando la Masonería se vincula a mitos históricos no comprobados?
Le propongo que lo veamos desde otra óptica, porque la masonería se vale, para la formación y el perfeccionamiento de sus integrantes, de mitos, leyendas y alegorías que no pretenden ser una novedosa narrativa de la realidad histórica, sino unas herramientas que nos sirven para extraer lecciones de vida. Esas alegorías, esos mitos y leyendas, buscan confrontar al masón, a lo largo de toda la escala de grados, con imágenes que, al ser rememoradas, nos refuercen los principios y valores que deben caracterizar a un ser ético y moral a lo largo de su camino en busca de la excelencia. Y hago aquí un paréntesis para resaltar que prefiero utilizar el término excelencia y no el de perfección.
Aparte del mito templario y su relación con la masonería: ¿Qué otro asunto trata usted en su obra?
El asunto templario y caballeresco lo abordo en los dos primeros capítulos de la obra. A partir del tercer capítulo, de los cinco que tiene el libro, desarrollo en detalle los inicios y la evolución de la masonería, en un periplo que va desde su naturaleza gremial a mediados de los años 1300’s hasta el siglo XVIII cuando queda oficializado el carácter especulativo de una parte de la institución.
Presento mi visión sobre las turbulencias políticas que aceleraron el surgimiento de la masonería moderna, es decir aquella que nace en Londres en las primeras décadas del siglo XVIII. Y, por último, abordo el tema a menudo soslayado de las razones subyacentes en la génesis de los primeros escritos masónicos de los que se tenga registro, a los que conocemos como Antiguos Deberes. Este tema, de valor académico para los masones, siempre me ha apasionado y no podía dejarlo por fuera del libro.
¿Cómo ha recibido la comunidad masónica su obra: ¿Con apertura, con resistencia o con debate?
El libro fue publicado por Editorial Kier y ha sido distribuido inicialmente, en físico, en las librerías de Argentina. Entiendo que a comienzos del 2026 estará en las estanterías de España y más adelante en las de México, cubriendo así los más grandes mercados de habla hispana. De manera que esto apenas comienza. Lamentablemente no puede ser adquirido en librería colombianas, pero hay una librería virtual que lo está vendiendo con bastante éxito, entregándolo en unos siete días desde el momento en que se hace el pedido. Para responder a su pregunta debo remitirme a los comentarios que recibo, bien sea de manera espontánea y directa, o a aquellos que los lectores dejan por escrito, principalmente bajo anonimato, en la página de la librería virtual que actualmente lo vende. Los comentarios han sido positivos y están allí, para ser consultados libremente. Eso me alegra, desde luego, pero más allá de todo, lo que busco es que el universo masónico tenga una versión que esté lo más ceñida posible a la realidad histórica de los hechos, sin distorsiones fantásticas
Pero tal vez la mayor satisfacción que he tenido hasta ahora ha sido el recibir una llamada de un masón latinoamericano para anunciarme que, a partir de ahora, el libro será entregado, al final de la Ceremonia de Iniciación, a cada nuevo miembro de su logia. Eso, desde luego, rebasa cualquier expectativa que hubiera podido tener este servidor.
Finalmente, ¿Cómo cree usted que debería abordarse en el siglo XXI, en tiempos de tanta información y desinformación, el estudio de los orígenes de la Masonería?
Permítame responder usando las palabras del masón británico Eric Ward cuando dice que no se trata de hacer parecer la masonería más antigua o diferente de lo que en realidad es, porque esta institución tiene una historia tan incuestionablemente grande que no necesita de una pátina artificial y que, al estudiar y aceptar sus verdaderos orígenes, estamos reconociendo y honrando la deuda de gratitud que tenemos con aquellos que fueron los responsables de su creación. Como dice el viejo lema: Veritas vos liberabit.
Nota: Revista Masónica Latinoamericana se complace de transcribir de manera integra la entrevista que le hiciera la Revita Digital Adoniram de la Masonería Liberal y Adogmatica a Raúl Renowitsky Comas.











