Skip to main content

Arturo Márquez nació el 20 de diciembre de 1950 en Álamos, una ciudad colonial enclavada en el desierto de Sonora, México. Su madre, Aurora Navarro, describía su nacimiento con una imagen poética cargada de emoción, como si el mundo presintiera la llegada de alguien destinado a conmover almas a través de la música.

Raíces musicales

La música llegó a la vida de Arturo de la mano de su padre, también llamado Arturo Márquez, quien tocaba el violín, era mariachi y trabajaba como carpintero cuando la familia lo necesitaba. A través de él, el pequeño Arturo descubrió los valses, las polcas y la música tradicional mexicana. Su abuelo, músico folclórico, completó esa primera educación sonora que marcaría su sensibilidad para siempre.

En 1962, la familia se trasladó a Los Ángeles, California, donde el joven Arturo comenzó a estudiar violín y otros instrumentos, y dio sus primeros pasos en la composición. Él mismo lo recuerda con una sonrisa: “Mi adolescencia transcurrió escuchando a Javier Solís, sonidos de mariachi, los Beatles, Doors, Carlos Santana y Chopin”. Una mezcla improbable que, sin embargo, explica mucho de su música.

Formación y consagración académica

A los 17 años regresó a Sonora, y apenas un año después fue nombrado director de la Banda Municipal de Música de Navojoa, un reconocimiento notable para alguien tan joven. En 1970 ingresó al Conservatorio de Música de México, donde estudió con maestros como Joaquín Gutiérrez Heras y Federico Ibarra.

Su formación lo llevó más allá de las fronteras mexicanas. Una beca del gobierno francés le permitió estudiar composición con Jacques Casterede en París, y posteriormente una prestigiosa beca Fulbright lo condujo a California, donde obtuvo una maestría en el California Institute of the Arts.

El Danzón que conquistó el mundo

Hasta principios de los años noventa, Márquez era un compositor respetado en México pero prácticamente desconocido en el extranjero. Todo cambió cuando se adentró en el universo de los bailes de salón latinos. En 1993, durante un viaje a Malinalco junto al pintor Andrés Fonseca y la bailarina Irene Martínez —apasionados del danzón—, nació la idea de su obra más célebre.

“A partir de estas experiencias empiezo a aprender sus ritmos, su forma, sus contornos melódicos”, relató el propio Márquez, quien se sumergió en las viejas grabaciones de Acerina y su Danzonera para capturar la esencia de ese género surgido de la fusión cubana y veracruzana. El resultado fue el Danzón No. 2, un encargo de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) que con el tiempo se convertiría en lo que muchos llaman el segundo himno nacional de México.

(Danzón N°2 Filarmónica Rusa, dirigida por el gran maestro y director ruso, Yuri Medianik)

La pieza emociona al público en cada interpretación con sus ritmos seductores y su mezcla de ligereza aparente y profunda sensualidad, cualidades que Márquez describió como “una carta de presentación para una música llena de sensualidad y rigor cualitativo”. (música méxico)

Compromiso con la memoria histórica

La obra de Márquez no se limita al mundo del salón de baile. En 2010, a pedido de la Comisión Ejecutiva del estado de Morelos, compuso “Leyenda de Miliano”, un poema sinfónico en dos movimientos dedicado a Emiliano Zapata y a la Revolución Mexicana, estrenado en el Teatro Ocampo de Cuernavaca.

El primer movimiento, Plegaria, evoca con actitud casi religiosa el sueño zapatista y su traición histórica. El segundo, Canto fúnebre de cigarras, recrea el asesinato de Zapata el 10 de abril de 1919 en la hacienda de Chinameca. “El canto de las cigarras es penetrante y doloroso”, dijo Márquez, “me recuerda que ese día fueron las principales testigos del asesinato de Zapata”. (espina roja)

(La Leyenda de Miliano por Orquesta Filarmónica de las Américas, dirigida por a Gran Maestra y Directora mexicana Alondra Parra)

Legado vivo

Arturo Márquez trabaja en la Universidad Nacional de México, en la Escuela Superior de Música y en el Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información de la Música Mexicana. Vive con su familia en Ciudad de México, desde donde sigue tejiendo una obra que ha sabido tender puentes entre la tradición popular y la música de concierto, entre el salón de baile y las grandes salas sinfónicas del mundo.

Su música nos recuerda que el arte más poderoso es aquel que surge de las raíces, las abraza sin vergüenza y las transforma en algo universal.

La creación y el arte latinoamericano

Revista Masónica Latinoamericana comprometida con el arte, la creación y el desarrollo de nuestros pueblos, por su libre y hermosa expresión que nos posibilita de manera generosa reencontrarnos con nuestra identidad y el amor por el conocimiento y el saber.

Los y las invitamos a conocer la gran obra de este gran compositor mexicano contemporáneo, Andrés Márquez.

Revista Masónica Latinoamericana.

Comparte