Sin duda que Ramón Grosfoguel, el destacado sociólogo puertorriqueño académico de la Universidad de California en Berkeley en el Departamento de Estudios Étnicos, que se autodefine como perteneciente a la corriente decolonial, superadora de la corriente poscolonial del cual lidera el grupo modernidad/colonialidad (Grupo M/C) no ha sido lo suficientemente conocido y reflexionado más allá de los círculos académicos de las ciencias sociales contemporáneas.
Por ello, y apoyándonos en el trabajo realizado por el estudiante de sociología de la Universidad Nacional Autónoma de México, Marcos Tonatiuh de Luca Martí, quién se posiciona explícitamente desde el marxismo crítico, nos entrega una reflexión que genera una interesante tensión productiva con el objeto analizado, el trabajo de Grosfoguel que hace un importante aporte al análisis crítico de la sociedad de hoy y sus desafíos futuros.
Contexto político de la obra
El libro de Grosfoguel nace de una fractura. Dos eventos políticos sacudieron la red de intelectuales decoloniales: el intento de golpe de Estado en Venezuela (2019) contra Nicolás Maduro y el golpe en Bolivia ese mismo año contra Evo Morales. Ante ambas situaciones, figuras como Walter Mignolo, Aníbal Quijano, Silvia Rivera Cusicanqui y Rita Segato adoptaron posturas que, según Grosfoguel, terminaron alineándose objetivamente con el poder imperialista.
Frente a ello, Grosfoguel optó por defender a los gobiernos de izquierda amenazados sin renunciar a la crítica, pero señalando que ese no era el momento para ejercerla. La ruptura fue inevitable y el libro es, en parte, su consecuencia: un llamado a refundar la teoría decolonial sobre bases antiimperialistas explícitas.
Contenido y estructura
La obra reúne diez artículos en tres secciones. La primera y más extensa aborda los fundamentos del sistema-mundo capitalista/patriarcal/colonial desde una perspectiva que integra raza, género y clase como categorías analíticas articuladas.
Grosfoguel desarrolla aquí su crítica al “ojo de Dios” cartesiano —esa pretensión de objetividad científica neutral— y defiende que todo conocimiento está situado geopolítica y corporalmente. También retoma el concepto de “decadencia disciplinar” de Lewis R. Gordon para señalar cómo las ciencias sociales suelen proteger sus métodos a costa de comprender la realidad.
Los capítulos sexto y séptimo se adentran en la genealogía del pensamiento occidental universitario, identificando cuatro genocidios/epistemicidios del siglo XVI —contra judíos y musulmanes en al-Ándalus, contra pueblos indígenas americanos, contra africanos esclavizados y contra mujeres acusadas de brujería en Europa— como eventos fundacionales del saber eurocéntrico que aún hoy domina las academias globales.
El libro cierra con ensayos sobre la crisis múltiple civilizatoria y un epílogo en forma de carta abierta a los europeos sobre la guerra en Ucrania, interpretada por Grosfoguel como un conflicto entre el imperialismo occidental liderado por Washington y las potencias emergentes.
Tensiones con el marxismo
La reseña no es complaciente. De Luca Martí señala que las críticas de Grosfoguel al marxismo parten de una simplificación: reducirlo a “economicismo” impide un diálogo serio con una tradición de pensamiento dialéctico, materialista e histórico mucho más compleja. Para el reseñista, las categorías de raza y género no son esferas independientes de la mercantil, sino que quedan subsumidas en ella en tanto que estructuran divisiones raciales y sexo-genéricas del trabajo asalariado. Esta objeción, reconoce, merece un desarrollo más amplio que el que permite el espacio de la reseña.
Valoración final
A pesar de sus reservas teóricas, Luca Martí recomienda la obra del Grosfoguel como un aporte significativo al debate político en las ciencias sociales latinoamericanas. Lo describe como un recordatorio de la complejidad de nuestra realidad continental y un llamado a que las categorías de análisis —raza, género, clase— no sean tratadas de manera aislada ni superficial. La pregunta que deja abierta es estimulante.











